Los grupos grandes también tienen su aspecto performativo. Hay que reírse en los momentos adecuados y participar en lo que los sociólogos denominan acicalamiento social. Entre los humanos, el chisme es una forma común de acicalamiento social.
Robin Dunbar, psicóloga evolucionista, realizó observaciones muy interesantes en su libro *Grooming, Gossip, and the Evolution of Language*, sugiriendo que el chisme, o "acicalamiento vocal", desempeñó un papel importante en la evolución de la especie humana, permitiéndonos vivir en grupos sociales más grandes que otros primates. Pero para muchas mujeres, este "costo" resulta demasiado elevado.
Si eres de esas personas que experimentan una especie de incomodidad personal cuando el tema deriva hacia los asuntos personales de los demás, entonces te darás cuenta de que te estás convirtiendo en un extraño en esos entornos sociales en particular.
No eres una persona que juzga a los demás, sino que valoras más la integridad que la satisfacción inmediata que se obtiene al encontrar puntos en común para conectar con otros. Al dejar de participar en los chismes, te has retirado de la mayoría de las situaciones sociales.
3. Altos niveles de “selectividad socioemocional”.
La sensación de que la vida nos hace cada vez más conscientes de nuestro “tiempo limitado” es la esencia de la Teoría de la Selectividad Socioemocional (TSS), propuesta por Laura Carstensen, profesora de la Universidad de Stanford. La idea principal de la TSS es que, a medida que las personas perciben con mayor intensidad la finitud de su tiempo, priorizan la creación de vínculos emocionales sobre la exploración del mundo que las rodea.
Aunque esta idea se aplica principalmente a las personas mayores, muchas mujeres desarrollan esta condición a una edad temprana. Las mujeres reconocen las limitaciones de la energía social. Si no tienes muchos amigos, sin duda piensas en tu "cuenta bancaria de energía social" literalmente. No estás acumulando contactos sociales, sino que buscas obtener un retorno de tu inversión, no por egoísmo, sino en términos de satisfacción personal. Sería más gratificante pasar cinco horas con una persona que te comprende que pasar una hora con cada uno de cinco conocidos que solo te conocen en la versión fiestera.
4. La “zona de confort” de la autonomía
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