Estar solo y sentirse solo son cosas completamente distintas, pero lamentablemente, la sociedad tiende a confundirlas constantemente. Las mujeres con menos amigos se caracterizan por tener una alta autonomía, uno de los tres componentes clave de la Teoría de la Autodeterminación (TAD).
Según la Teoría de la Autodeterminación (TAD), la autonomía es el impulso de controlar el propio comportamiento y los objetivos. Las mujeres con un alto sentido de autonomía no dependen de nadie para sentirse bien consigo mismas. No necesitan un grupo que valide sus decisiones ni su autoestima. Al tener confianza en sí mismas, sienten menos necesidad de buscar validación en las redes sociales. En otras palabras, esta comodidad al estar sola indica una alta inteligencia emocional. Sin embargo, la desventaja es que no llaman a nadie simplemente porque están aburridas.
5. El corazón “hipervigilante”.
Admitamos la verdad: existe la fortaleza de un círculo pequeño, y no solo un jardín del Edén. Hay una razón por la que muchas mujeres que evitan los círculos grandes han experimentado traumas relacionales.
Desde un punto de vista neurológico, cuando alguien de confianza te traiciona emocionalmente, tu amígdala —la parte del cerebro responsable de las reacciones emocionales— se vuelve sensible a los estímulos sociales. Tus ojos captan pequeñas señales que otros pasan por alto, como un gesto de desaprobación o una inconsistencia en sus acciones. Te alejas de estas personas para protegerte. Y aunque es efectivo, es una cualidad que debes examinar en ti mismo: ¿tu círculo social es reducido porque encontraste a "tu gente" o porque has construido un muro?
La calidad es la única métrica.
En muchas ocasiones hemos escuchado el término "epidemia de soledad" en diversas conversaciones, seguido inmediatamente de un apresurado llamado a la acción para que todos volvamos a socializar. Pero hay un factor muy importante que este discurso popular ignora por completo. El profesor John Cacioppo fue un neurocientífico y un experto de renombre mundial en soledad que trabajó en la Universidad de Chicago y dedicó su vida a demostrar que el concepto de soledad va mucho más allá de simplemente sentirse solo. Lo que descubrió fue que no importa cuántas personas conozcas; lo que realmente importa es la sensación de seguridad y conexión con otras personas.
Los estudios de Cacioppo destacaron la idea de que la soledad funciona como un sistema de alarma biológico, al igual que el hambre o la sed. Incluso si estás rodeado de veinte personas a las que consideras amigos y sientes la necesidad de esconderte tras formalidades sociales, tu cerebro seguirá activando esa alarma de soledad. La razón es que te sientes emocionalmente aislado. Sin embargo, por otro lado, puede que solo tengas un amigo con el que hables cada semana, que lo sepa todo sobre ti —tu pasado, tus preocupaciones e incluso tus opiniones más sinceras— y te sientas completamente seguro.
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