"Arthur no siempre estuvo en la calle", continuó Carter. "Tenía un pequeño taller de mecanizado. Cuando fracasó, lo perdió todo. No tenía familia en la que apoyarse. Vagó sin rumbo durante mucho tiempo después de eso".
Eso explicaba algo que antes no podía nombrar.
La mirada en los ojos de aquel hombre sin hogar aquella noche cuando dijo mi nombre.
"Arthur me dijo que conocerte le cambió la vida. Dijo que era la primera vez en años que alguien lo trataba como si importara."
"Lo perdió todo."
Carter explicó que Arthur no reconstruyó su vida de golpe.
Empezó desde abajo.
Trabajos de mantenimiento, limpieza, cualquier cosa estable.
Vivía con sencillez y ahorraba lo que podía. Con el tiempo, consiguió una vivienda, y luego un pequeño apartamento.
Nunca se casó ni tuvo hijos. Pero se mantuvo constante.
Cada año, en la misma fecha, escribía la misma frase.
"Seguimos buscando a Nora."
Lo confirmé a través del cuaderno.
Se me hizo un nudo en la garganta.
Se mantuvo constante.
"¿Pero cómo me encontraste?", pregunté.
"Hace dos años, publicaste un mensaje en un foro comunitario."